¿Cómo lidiar con la ira en personas mayores?

ira en personas mayores

Con la llegada a la tercera edad, muchos ancianos comienzan a experimentar cambios, no solo de forma física, sino también en su actitud y en su manera de estar en el día a día. El equilibrio emocional puede alterarse y hacer que el adulto se encuentre inmerso en episodios de tristeza o de intensa ira.

En el post de hoy de Benviure queremos descubrirte las causas de la ira en personas mayores así como la mejor manera de lidiar con esta situación. Sabemos que no es fácil tratar con este tipo de actitudes pero, por suerte, existen algunos trucos que te ayudarán a relacionarte con el paciente.

Causas de la ira en personas mayores: las más comunes

Durante la vejez, las personas podemos padecer una gran cantidad de afecciones que alteren nuestra manera de concebir el mundo. Situaciones como la demencia senil y el Alzheimer pueden provocar que los ancianos sufran de una inestabilidad emocional que les altere su manera de relacionarse con los demás.

El comportamiento agresivo puede surgir en los pacientes que sufren de algunas de estas condiciones pero, también, en ancianos que se sienten aislados, deprimidos o con apatía. De hecho, la ira puede ser un síntoma de la vejez, por lo que es importante aprender a lidiar con esta emoción.

Las causas principales de que aparezca la ira en las personas mayores son:

  • Sentirse inútiles en su día a día
  • No poder ser autónomos y vivir de forma independiente
  • Estar desconectados del momento presente
  • No querer cambios
  • Padecer pérdidas en las propias capacidades
  • Sufrir trastornos mentales
  • Condiciones como la demencia y el Alzheimer

En cualquiera de estos casos, es importante tener paciencia y aprender a tratar con la agresividad del paciente. No debemos ponernos nunca a su nivel y debemos procurar empatizar con las emociones que le pueden estar provocando esta alteración.

6 consejos para lidiar con la ira en personas mayores

Para poder tratar con la ira en personas mayores es esencial mantener la mente fría. El respeto es básico en este tipo de relación que, en ocasiones, pueden llegar a alterarnos. Sin embargo, debemos armarnos de paciencia y evitar que su mal humor llegue a contagiarnos.

Aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a tratar con pacientes que sean más agresivos o que tengan mal humor.

  1. Crea ambientes apacibles: deberás evitar que el mayor se vea envuelto en situaciones que puedan ponerle de mal humor. Por tanto, si sabes que hay temas que le alteran o personas con las que no se lleva bien, intenta mantenerle alejado de estos focos de problemas. Busca espacios tranquilos y relajados en los que se sienta bien.
  2. La importancia de la distracción: para evitar que el mal humor vaya en aumento, lo mejor es que la persona esté distraída. Por ello, puedes hablar de algo cotidiano, jugar a algún juego, animarle a que converse sobre buenos recuerdos, etcétera.
  3. No le des importancia: seguramente, en algún momento del día el anciano te explicará alguna situación que ha vivido y que le ha alterado. Evita darle la razón o excesiva importancia al asunto. Lo mejor es que le quites hierro y procures derivar la conversación hacia otro foco.
  4. Hazle sentir fuerte: una de las causas que pueden hacer que una persona adulta se sienta irascible es sentirse inútil y dependiente. Por eso, es importante que el cuidador o la familia le haga sentir fuerte, le recuerde el valor que tiene en la familia, lo mucho que ha influenciado a los miembros, etcétera. Que recuerde lo importante que ha sido le hará sentirse mejor y menos “desvalido”.
  5. No razones con él: para poder lidiar con la ira es importante que evites enzarzarte en una discusión para procurar que entre en razón. Piensa que, durante esta etapa de la vida, disminuyen las capacidades mentales y, por tanto, puede ser que la lógica no sea tan evidente para un anciano. Así que, pasa a otro tema y no quieras que entienda lo que dices porque no lo hará.
  6. No es nada personal: algo muy importante que tienes que tener en la mente desde ahora mismo es que la ira no es por ti. La actitud del mayor no es porque tenga algo personal contra tuyo sino que es un síntoma muy frecuente en las personas de la tercera edad. Por tanto, no te sientas ni culpable ni en deuda con él y haz las tareas de una forma relajada y positiva.