Tratamiento demencia frontotemporal

BENVIURE, la única residencia realmente especializada en el tratamiento de todo tipo de demencias

En la demencia frontotemporal, ciertas partes de los lóbulos del cerebro se atrofian. De esa forma, los síntomas varían según el área que haya quedado afectada. Suele diagnosticarse de forma errónea como si fuera Alzheimer o incluso un problema psiquiátrico. Nada más lejos de la realidad, de hecho, esta enfermedad se presenta en personas entre los 40 y los 45 años.

Algunas de las personas que padecen este tipo de demencia padecen cambios en su comportamiento, siendo inadecuados desde un punto de vista social. Algunas de ellas se vuelven demasiado impulsivas y emocionalmente inestables, e incluso pueden llegar a perder la capacidad del lenguaje.

La demencia con cuerpos de Lewy es un tipo de demencia progresiva, una de las más frecuentes después del Alzheimer. Los cuerpos de Lewy son depósitos de proteínas que se forman en las neuronas o células nerviosas que se encuentran en aquellas zonas del cerebro relacionadas con el control motor, la memoria y el pensamiento.

Este tipo de demencia, tal y como sucede con otras enfermedades similares, produce un deterioro creciente en las capacidades mentales del enfermo. De esa forma, las personas que lo padecen pueden tener cambios en la atención, en el estado de alerta e incluso presentar alucinaciones visuales. Como ya hemos indicado anteriormente, existen otros síntomas parecidos a los de otras enfermedades, como el Parkinson: temblores, rigidez muscular, movimientos lentos y pausados, etcétera.

Terapias contra la demencia frontotemporal

¿Qué es demencia frontotemporal?

La demencia frontotemporal se refiere a un grupo de trastornos que son poco frecuentes y que afectan normalmente a los lóbulos temporal y frontal del cerebro. Estas zonas son las que están relacionadas con el comportamiento, la personalidad y el lenguaje. Como ya hemos dicho, los signos varían de una persona a otra, todo depende del área del cerebro que se encuentre afectada.

Sus principales síntomas

No es fácil determinar qué enfermedades pueden estar dentro de la categoría de demencia frontotemporal. Lo cierto es que la propia comunidad científica no se pone de acuerdo al respecto. Los síntomas son muy diferentes de un enfermo a otro y lo único que se ha podido hacer es identificar varios de los síntomas comunes que suelen presentarse al mismo tiempo. De hecho, una persona pueden presentar más de este grupo de signos o síntomas.

Los efectos negativos de la demencia frontotemporal son progresivos, lo que significa que van empeorando con el trascurso del tiempo. En la fase final de la enfermedad, la persona necesita cuidados las 24 horas del día.  

Estos son los síntomas más característicos de la demencia frontotemporal:

  • Los cambios en el comportamiento y la personalidad son más frecuentes de lo que parece. Las personas afectadas pueden sufrir apatía, falta de conciencia y juicio, cambios en la conducta, comer en exceso, consumo de cosas que no son comestibles, desatienden su higiene personal, pérdida de empatía hacia los demás, etcétera.
  • Las alteraciones en el habla y el lenguaje están presentes en algunos subtipos de la enfermedad. En estos casos, la persona sufre el deterioro o la pérdida del habla, y su lenguaje pasa por muchas dificultades. Existen varios tipos de afasia primaria progresiva que se caracteriza por la dificultad del enfermo a la hora de utilizar y entender el lenguaje: demencia semántica, cuando tienen dificultades para nombrar objetos, y afasia gramatical progresiva, cuando utilizan los pronombres y las estructuras de las oraciones de forma inadecuada.   
  • Los trastornos de movimiento son similares a los asociados con el Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica. Los signos que se incluyen son los siguientes: espasmos musculares, dificultad a la hora de tragar, temblores, rigidez y debilidad muscular y mala coordinación.

Sus principales causas

Cuando existe demencia frontotemporal, los lóbulos temporales y frontales del cerebro tienden a encogerse. En realidad, no se sabe por qué ocurre y se desconoce la causa exacta.

Algunas investigaciones aportan datos interesantes, relacionando algunos tipos de demencia frontotemporales con diferentes mutaciones en diferentes genes. Sin embargo, parece ser que muchas de las personas que desarrollan esta demencia no han tenido antecedentes familiares que demuestren cien por cien esta teoría.

La degeneración producida en los lóbulos del cerebro se dividen en dos categorías diferentes: una que hace referencia a la acumulación de la proteína "tau" y otra que incluye la proteína TDP-43. De esa forma, algunas zonas determinadas del cerebro son afectadas al contener estructuras anormales de estas proteínas, que se desarrollan en el interior de las células.

Recientemente, se llegó a la conclusión de que la demencia frontotemporal tenía ciertas similitudes genéticas y moleculares con la esclerosis lateral amiotrófica o ELA. Aún se desconocen datos importantes sobre esta conexión y por el momento se están haciendo estudios al respecto.   

Los factores de riesgo y su diagnóstico

Como ya hemos mencionado, las personas con antecedentes familiares de demencia, pueden tener más probabilidades de padecer demencia frontotemporal, aunque no es algo definitivo. Aparte de este factor de riesgo, no se conoce ninguno más.  

En cuanto a su diagnóstico, a la hora de identificar la enfermedad, no basta con hacer una sola prueba. Los médicos deben determinar algunos rasgos propios de la demencia y excluir las causas que pueden originarlos.

Las primeras fases de la demencia frontotemporal son difíciles de diagnosticar, porque sus síntomas se asemejan a otras afecciones más comunes. De cualquier forma, las pruebas que suelen llevarse a cabo para determinar esta demencia son: análisis de sangre para descartar otras enfermedades hepáticas o renales, pruebas neuropsicológicas para determinar el tipo de demencia, y exploraciones visuales del cerebro para detectar posibles tumores, sangrado o coágulos.  

Tratamientos farmacológicos y no farmacológicos

Tratamiento farmacológico

No hay cura para la demencia frontotemporal, pero sí existe una forma para hacer que su avance sea más lento. El tratamiento farmacológico consiste en una serie de medicamentos que sirven para controlar los síntomas.

  • Los antidepresivos tipo trazodona pueden ayudar a minimizar los cambios o problemas de comportamiento que están directamente relacionados con la demencia frontotemporal.
  • Los antipsicóticos pueden ser utilizados en alguna ocasión con el mismo objetivo (antipsicóticos como la quetiapina o la olanzapina).

Si el médico decide recetar este tipo de medicamentos, se ha de prestar mucha atención y tener mucho cuidado, pues uno de sus efectos secundarios consiste en el aumento del riesgo de muerte en pacientes con demencia frontotemporal.  

Estrategias basadas en la terapia del habla

Las personas que padecen esta demencia suelen presentar dificultades en el lenguaje y la terapia del habla está dotada de estrategias efectivas para que puedan comunicarse.

Cambios en el estilo de vida: consejos y remedios

Una vez la afección progresa es preciso contar con personas de confianza que estén al cuidado de la persona enferma. Sus cuidadores deberán estar pendientes de él para ayudarle a hacer sus actividades de cada día como sucede en el caso de el centro geriátrico Benviure. Este equipo de profesionales hará que se sienta seguro y cómodo.  

Los cambios de vida en los enfermos de demencia frontotemporal son normales. Ya en las primeras fases de la enfermedad es natural que los enfermos dejen, por ejemplo, de conducir. Sea como sea, al principio puede que sea necesario llevar a cabo algunas adaptaciones en el hogar, como puede ser quitar las alfombras para evitar lesiones.

En el caso de los enfermos más avanzados, es aconsejable hacer ejercicios cardiovasculares para mejorar su capacidad mental y elevar su estado de ánimo. Además, sus cuidadores harán todo lo posible para frenar sus problemas de comportamiento. ¿Cómo hacerlo? Modificando ciertos actos del día a día:

  • Hacer más fáciles las tareas diarias
  • Utilizar el sentido del humor
  • Estar pendiente de sus necesidades para satisfacerlas de forma inmediata
  • Evitar ciertas actividades o situaciones que generen incomodidad
  • Establecer sus rutinas diarias
  • Contar con un ambiente tranquilo y relajado

Apoyo y compresión, la mejor estrategia

Efectivamente, el apoyo y la comprensión por parte de familiares y cuidadores es imprescindible. Las personas enfermas de demencia necesitar seguir confiando en personas cercanas y su aportación es de gran ayuda.

En la actualidad, hay grupos de apoyo para personas que padecen este enfermedad. Además, es la oportunidad para poder desahogarse y compartir sentimientos y experiencias.

Cuidar de un enfermo es realmente agotador porque sufre cambios bruscos en la personalidad. Además, están sus problemas de conducta, algo muy común en estos pacientes. Sus cuidadores deben ser pacientes y tolerantes, e incluso educar y prevenir al resto de personas sobre los cambios en su conducta a la hora de pasar tiempo con ellas.

Los cuidadores son los responsables precisamente del cuidado de las personas enfermas, aunque también precisan de la ayuda de amigos y familiares, de eso no cabe duda. Y es que las personas afectadas por este tipo de demencia necesitan hacer ejercicio, evitar el estrés y llevar una dieta saludable.

Los centros de día son una magnífica opción para cuidar a estos enfermos, aunque cuando la enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado, los pacientes necesitan atención las 24 horas del día. De ese modo, las familias deben ser capaces de planificar cuanto antes su transición para que al enfermo le resulte más sencillo. Incluso en un primer momento, él o ella podrá participar en la toma de decisiones.

¿Qué hacer antes de ir al médico?

Puede suceder que el enfermo no siente que lo está y que sean los propios familiares los que perciban los síntomas. Ellos deberán preparar su consulta con el médico de cabecera para que éste le derive a un especialista en enfermedades de salud mental o del sistema nervioso y poder valorar sus signos con más detenimiento.

Es fundamental que el enfermo vaya acompañado de un familiar o amigo y, una vez en la consulta, hacer una descripción detallada de los síntomas, de los antecedentes familiares y de su historial médico. A continuación, el médico hará una exploración física y neurológica para determinar ciertos aspectos como los reflejos, el equilibrio, los sentidos de la vista y el tacto, la fuerza muscular, etcétera. Es posible que el médico también quiera hacer una evaluación mental del paciente para determinar la forma en la que utiliza el lenguaje, su memoria, el rango de atención, etcétera.  

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